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Fin santo, medios humanos (Jacobo Hermidas Uzal)

 

Ecumenismo. Muchos os preguntareis el significado de esta palabra. Pues bien, el ecumenismo es el conjunto de intentos hechos por las distintas religiones cristianas con el fin de recuperar la unidad. Pero en este artículo quiero ir más lejos. La pregunta es: ¿por qué, si la Iglesia es santa, se fragmentó? Para esto hay dos grupos de causas: las de fondo y las accidentales.

 

Las causas de fondo son aquellas que se cumplen en todos los casos y son el verdadero motivo de la ruptura. En este caso podríamos resumirlas en sólo una: La Iglesia está fragmentada porque, aunque los fines y el fundador (Cristo) son santos, los medios, es decir, nosotros los hombres, somos imperfectos y, por lo tanto, erramos. Estos fallos nos conducen a otra pregunta mucho más importante: ¿por qué Dios, si sabe que los hombres somos imperfectos, deja en nuestras manos el gobierno de su Iglesia y permite nuestros fallos? Para esto sólo hay una explicación humana lógica. Si Dios no permitiese esos fallos estaría eliminando nuestra libertad e igualándonos a los animales. Con esto no quiero decir que los fallos y la ruptura sean síntomas de libertad, sino todo lo contrario: los hombres se perfeccionan cuando actúan conforme a su fin, por eso la libertad de los cristianos se perfeccionaría si la Iglesia estuviese unida. La realidad de las Iglesias separadas apunta a esa otra realidad más profunda de la relación entre Dios y los hombres. Hombres con una libertad limitada y finita de los que depende la realización de los planes divinos. ¿Cómo es que Dios, infinitamente sabio y poderoso, puede “fallar” en sus planes de forma tan estrepitosa? ¿Por qué falla Dios? La libertad humana tiene que ver con la respuesta.

 

Las causas accidentales son aquéllas que provocan la ruptura definitivamente, y son muy diversas. En unos casos se deben a afanes ultra reformistas (luteranismo), en otros, a la negación del primado pontificio (ortodoxos) y, la mayoría de las veces, a malas interpretaciones de las Sagradas Escrituras (calvinismo). En otros casos, nos encontramos con fallos que no provocan la ruptura, sino que la consuman, como la excesiva rigidez de algunos sectores de la Iglesia católica en momentos concretos de la historia.

 

Por todos estos motivos, se puede afirmar que la ruptura de la Iglesia está provocada por errores humanos y que, consecuentemente, la única forma de recuperar la unidad es reconocer esos fallos.

 

 

 

 

 

 

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