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Re: Pequeña discrepancia (Alejandro Gómez Yepes)

>Hola Alex.

 

> Me parece muy bueno tu artículo, pero lamentablemente no estoy muy de

> acuerdo con lo que expones en la primera mitad del mismo.

 

Veamos, entonces. Quizás esté equivocado…

 

> Vayamos al grano: imagínate que sustituyes en el ejemplo del “vaso de

> leche” las palabras “caliente” y “frío” por “bien” y “mal”, respectivamente. Y en

> vez de discutir sobre la temperatura del líquido, vamos a tratar de discernir la

> moralidad del aborto.

 

De acuerdo. Hasta aquí no hay problema.

 

> -Un cristiano diría: “Está mal, porque la vida comienza en el instante mismo

> de la concepción, con lo cuál estaríamos cometiendo un vil asesinato”

> -Un proChoice argumentaría: “Está bien, ya que al no haber nacido todavía,

> esa criatura no puede ser considerada persona”

> -Y un relativista concluiría: “No está ni bien, ni mal, ya que sólo depende de lo

> que piense cada persona. Que cada uno actúe como quiera”

 

> Llegados a este punto, tu argumento se vuelve contra ti. Porque no se puede

> considerar que las dos percepciones (cristiano y proChoice) nos ayuden a

> aumentar nuestro conocimiento sobre la verdad del aborto. Es más, una

> implica la negación de la otra, son mutuamente excluyentes, sólo hay una

> que es verdadera, es necesario elegir.

 

            Tanto la palabra “bien”, como la palabra “mal”, tienen diferentes acepciones. El cristiano podría tomar una definición de “bien” y el proChoice” una definición de “mal” tales que no se contradijesen entre si. De todas formas, vamos a suponer que estamos hablando del bien y mal moral. Entonces, efectivamente, no pueden ser ambas afirmaciones ciertas al mismo tiempo. Pero, analicémoslo más a fondo.

           

El ejemplo que me propones resulta muy interesante. Si te das cuenta, ambos personajes admiten como verdadero que “matar a una persona está mal”. Ahí no se contradicen. La discrepancia se produce en que el primero dice “Destruir el feto está bien”, y el segundo, “Destruir el feto está mal”. Aquí también hay un problema de definición de lo que se juzga, un problema de definición del significado de palabras.

 

Ambos coinciden en los significados que asignan a “bien” y “mal”, pero no en su definición de “feto”. Y, como decía en mi artículo, no tiene sentido discutir sobre algo sin haberse puesto de acuerdo en qué significa lo que se está diciendo, en qué esencia asignamos a cada palabra.

 

Para uno, “feto” significa “persona (…)”, y para el otro, no. Supongamos que ambos sí están de acuerdo en que un feto es un “embrión desde que se implanta en el útero hasta el momento del parto”. Es decir, la situación en este momento viene a ser:

 

-Cristiano: “El feto es una persona”

-ProChoice: “El feto no es una persona”

-Relativista: “El feto puede ser, o no, una persona. Depende de cómo se mire”

 

Ahora sí que están de acuerdo los dos en los significados de todas las palabras. Entonces, es ahora, y sólo ahora, cuando podemos juzgar. Independientemente de si pensamos que el feto es, o no es, una persona, salta a la vista que el argumento del relativista cae por su propio peso. Matemáticamente (y según cualquier otro punto de vista objetivo), no es posible que la opinión del relativista sea correcta.

 

Lo que sucede es que ahora la discrepancia ya no es una cuestión de perspectiva, ya no hay una relatividad en el sentido de la teoría de la relatividad de Einstein (nótese que he usado la palabra “matemáticas” para enfatizar la incompatibilidad con el pensamiento de este científico). Sólo se podría aceptar como válido lo que afirma el cristiano y el proChoice simultáneamente si el relativismo fuera cierto. Pero esto se escapa de lo que yo pretendía argumentar: que hay casos en los que dos cosas aparentemente opuestas pueden ser ciertas debido a que no se contradicen, ya que, de acuerdo con la teoría de la relatividad, podemos estar usando la misma palabra para referirnos a realidades diferentes.

 

En el ejemplo del vaso de leche cabe una interpretación según esta relatividad en la asignación de esencias a los vocablos. En el del feto, no. Por tanto, que en el segundo no pueda ser cierto “El feto es una persona” y “El feto no es una persona” al mismo tiempo, no implica que no haya muchos casos en los que se confunda la teoría de la relatividad con el relativismo (entendido como negación de la existencia de verdades absolutas).

 

> En el ejemplo del “vaso de leche” los dos puntos de referencia escogidos

> (26ºC y 15ºC) eran legítimos, pero no es así en nuestro caso (la vida empieza

> en un momento concreto y no en otro). Porque para juzgar la bondad o la

> maldad de un acto sólo hay un punto de referencia correcto, que es el de la

> naturaleza humana. Cualquier otro es falso y nos aleja de la verdad.

 

            Ciertamente, hay juicios (me refiero a situaciones en las que se juzga si algo es de una manera u otra) en los que una alternativa y otra se excluyen mutuamente, pero esto es así sólo cuando nos hemos puesto de acuerdo en el significado de las palabras que estamos empleando. Por eso escribo en un momento dado del artículo “Hemos de evitar esta falacia definiendo lo que queremos juzgar basándonos en ideas objetivas”. Antes de debatir algo, siempre hemos de cumplir esta premisa. Y una vez que la cumplimos, lógicamente las alternativas se contradicen, por tanto sólo una puede ser cierta, y así estamos en condiciones de decantarnos por una de ellas (y no antes). Esto es lo que ocurre en el caso de la discusión sobre si el feto es o no una persona, o en el siguiente ejemplo (supongamos que X e Y hablan de las mismas circunstancias, y coinciden en su definición de cada una de las palabras que usan):

           

            -Ciudadano X: “Matar a una persona está mal”

            -Ciudadano Y: “Matar a una persona está bien”

            -Relativista: “Matar a una persona no está bien ni mal”

 

            Sólo cabe una solución, tal y como debe ser. Por ello estas condiciones son a las que debemos aspirar siempre en nuestras deliberaciones.

 

            Lo que pretendía decir en mi artículo es que pensar que el hecho de que la postura del relativista sea cierta en casos como el del vaso de leche implica que también lo sea en situaciones como esta última, es erróneo (y, sin embargo, muy común).     

 

> Como resultado de todo esto, tu argumento resulta inefectivo para combatir al

> relativista su afirmación, que de todas formas, es falsa.

 

            En el caso que propones, tienes razón en cuanto a que es falsa. Y por eso mismo afirmo que pensar que sea cierta en situaciones como esa porque en el caso de la leche lo sea, no tiene sentido.

 

> En conclusión, pienso que el argumento que esgrimes patina cuando nos

> metemos en el terreno de los juicios morales (que por cierto, es donde un

> relativista pone el énfasis), o incluso puede ayudar a defender el relativismo.

 

            Discrepo (por lo expuesto en el resto del mensaje).

 

> Un saludo y mucho ánimo.

 

Saludos y muchas gracias por tu aportación. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con un mensaje de un foro.

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