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> Es en este
ejemplo (que tan acertadamente has escogido) dónde
> precisamente un relativista usaría la teoría de la
relatividad para justificar su
> postura, al contrario de como tú dices.
Creo
que gran parte de nuestro desacuerdo es debido a que estamos usando las
palabras “relatividad” y “relativismo” con diferentes acepciones. Trataré de aclararlo a lo largo de este
mensaje.
Sí
es cierto que yo pienso que un relativista que niega la existencia de la verdad
argumentando en base a la teoría de la relatividad no está siendo consecuente
con el relativismo. Pero creo que cuando nos referimos (nosotros dos) a la
“teoría de la relatividad” estamos hablando de conceptos distintos.
De
todas formas, con mi artículo no pretendía rebatir el relativismo como forma de
pensamiento (eso lo haré en el artículo que llevará por título “La paradoja del
relativismo”), sino, ante todo, poner de manifiesto las diferencias entre el
relativismo y la relatividad, y que una no es en absoluto condición suficiente
para la otra.
> Me explico: El relativista situaría el punto de referencia que
define una cosa
> como buena o mala en la propia subjetividad de la persona. Es
decir, cada
> persona sería un punto de referencia a la hora de discernir
el mal o el bien.
> Por tanto, haciendo uso de la teoría de la relatividad, diría
que “matar a una
> persona no está ni bien ni mal, porque depende del punto de
referencia que
> escojamos (lo que piensa cada persona)” En este sentido, este
ejemplo es
> exactamente igual que el del “vaso de leche”.
Dentro
del concepto de “teoría de la relatividad” que yo manejo no cabe la posibilidad
de escoger como sistema de referencia la subjetividad de cada uno. Posiblemente
debiera haberlo aclarado en el propio artículo (decidí evitarlo al pensar que
complicaría aún más su lectura para los no entendidos en física), pero lo
cierto es que el significado que yo asignaba a la teoría de Einstein
es bastante particular.
Como
bien sabes la teoría de la relatividad habla de que las propiedades físicas de
los cuerpos tienen distinto valor según el sistema de referencia donde el
observador se sitúa. No dice nada de asignar esencias a determinadas palabras.
Entonces, ¿porqué hago esta “interpretación” tan libre de la relatividad?
Lo
hago porque, a efectos prácticos, la explicación de porqué la variación de los
juicios al modificar el significado de cada término no implica que el
relativismo sea verdadero, es análoga a la de porqué la variación de los
juicios al alterar la posición de un observador frente a un mismo fenómeno
(esto sí que es la verdadera teoría de la relatividad) tampoco lo hace.
Podría
haber sustituido el ejemplo del vaso de leche por un coche siendo observado por
dos personas, y haber empleado los mismos argumentos. Entonces sí que mi
concepto de “teoría de la relatividad” se correspondería con el auténtico.
Pero, independientemente de que haya esta correspondencia o no, creo que esa
“teoría de la relatividad” que yo propongo se confunde con el relativismo en la
sociedad de la misma forma que la enunciada originalmente por Einstein. Digamos que la auténtica teoría es un caso
particular de esta que yo propongo.
Bien… pero no
tiene sentido debatir sobre un concepto propio sin que lo explique previamente.
Entiendo por “relativismo” la negación de la existencia de verdades absolutas
(el “todo vale”). Explicaré a qué me refería al mencionar “teoría de la
relatividad”:
Para ello, vamos
a por otro caso:
-Conductor: “La velocidad del coche es 0”
-Peatón: “La
velocidad del coche es 200 Km/h”
-Relativista (según “relativismo”): “No tiene sentido hacer ninguna afirmación
categórica sobre la velocidad del coche. Depende de la subjetividad de cada
persona. Por tanto, nada es verdad ni es mentira.”
-Relativista
(según “relatividad”): “La
velocidad del coche tiene un valor único y verdadero para cada sistema de
referencia. Cada sistema de referencia implica una realidad diferente, y por
tanto, casos diferentes. Existe verdad absoluta para cada realidad
independiente: la velocidad es 0 para un sistema de referencia ligado al
vehículo, la velocidad es 200 km/h para un sistema de
referencia ligado a la carretera, la velocidad es 220km/h para un sistema de
referencia ligado a una paloma que vuela a 20km/h en sentido contrario…”.
La
diferencia entre “relativismo” y “relatividad” (recuerdo que lo importante no
son los nombres, sino las realidades o conceptos a los que se quiere hacer
referencia con ellos) vendría a ser que, mientras que el primero insiste en que
“nada es verdad ni es mentira”, el segundo afirma que existen tantas verdades absolutas
como realidades (la verdad concreta en cada caso no es incompatible con las
demás, sino que se unen entre sí para formar la VERDAD que abarca todo ello sin
incompatibilidad alguna).
Definir
un sistema de referencia equivale a concretar el significado de “velocidad”. Es
por ello por lo que extiendo la teoría de la relatividad de Einstein
a la concreción de las esencias asignadas a los vocablos, ya sean conceptos
físicos o no (esta distinción no afecta en la práctica a lo que pretendo
exponer, es simplemente una cuestión de nombres).
Mi
intención es hacer patente esta diferencia entre “relativismo” y lo que he
llamado “relatividad”. Uno niega la existencia de la verdad absoluta, mientras
que el otro la defiende. Personalmente, yo estoy de acuerdo con este último.
Ahora queda
especificar porqué mi definición de “relatividad” es incompatible con la
elección de la subjetividad de cada persona (por ejemplo, en temas de moral)
como referencia.
En primer lugar,
planteémonos: ¿qué es una referencia?
Han
salido varios ejemplos de referencias: una temperatura determinada que
distinguía entre calor y frío, un sistema de ejes en el que se sitúa el
observador que mide la velocidad de un coche, las circunstancias en las que
tendría lugar un homicidio (en el caso de si matar una persona estaría bien o
mal), la naturaleza humana (que es única, y que por tanto no haría variar los
juicios), etc. Es decir, en definitiva se trata de elegir la/s esencia/s con/a
la/s que vamos a juzgar. Es el significado ligado a las palabras con las que
formulamos nuestra deliberación. Pero, como decía en mi artículo, el
significado que escogemos ha de ser objetivo, pues, si no fuera así, ya no
habría tales distinciones entre relatividad y relativismo. En el fondo vendrían
a ser lo mismo ambas cosas.
Lo
que tu me propones es que tomemos como referencia una opinión, un razonamiento
o percepción subjetiva. Y según lo que yo he llamado “relatividad” , tal cosa
no es posible. No es un mero capricho por mi parte, sino que el pensamiento al
que quería hacer referencia es precisamente ese que argumenta basándose sólo en
ideas objetivas (la ciencia, por ejemplo) para afirmar que es aplicable
también a las subjetivas (lo que yo entiendo por “relativismo”) por ser
especialmente común. Esa confusión es la que yo veo errónea, y la que trataba
de poner de manifiesto.
En
el artículo, he hecho mención a la necesidad de objetividad con frases como,
por ejemplo:
-“Hemos de
evitar esta falacia definiendo lo que queremos juzgar basándonos en ideas
objetivas”
-“Como se puede ver, la subjetividad previa no afecta a
la objetividad de la valoración que subjetivamente han decidido realizar. Lo
subjetivo llega a su fin en el momento en el que se concreta la definición que
se manejará. Una vez que se acuerda lo que queremos juzgar, “se torna”
plenamente objetivo.”
-“lo que quiere decir es que podemos juzgar
diferentes realidades con el mismo término, pero no el mismo caso” (hay una equivalencia entre “realidades” y “conceptos
objetivos”).
Yo no diría que
hay una discrepancia entre nuestro pensamiento, sino simplemente un
malentendido (aunque quizás me equivoque…).
> Sé que, en el fondo, no estoy usando la suposición de que los
ciudadanos X
> e Y coincidan en la definición de las palabras “bien” y
“mal”. Pero a pesar de
> esto, te cuento todo lo anterior porque, precisamente, un
relativista negaría la
> posibilidad de que se pudiera dar tal coincidencia de significados,
ya que,
> según él, hay tantos como personas.
Pero basados no en ideas objetivas
(distintas realidades), sino
subjetivas. Esa es la diferencia que excluye tu proposición como ejemplo de
relatividad.
> En consecuencia, nunca podríamos aspirar a las condiciones
que tú
> propones (en el párrafo señalado) a la hora de discutir con
un relativista,
> porque, repito, él jamás aceptará una idea de bien absoluto,
sino relativo a lo
> que piense cada individuo.
Cierto. Pero eso sería
“relativismo”, no “relatividad”. El fallo está en que muchos que se hacen
llamar “relativistas” (según relativismo) sólo defienden el relativismo con
ejemplos de relatividad, sin caer en la cuenta de que no es lo mismo en absoluto.
> En definitiva, no digo que lo que explicas en tu artículo
esté mal, ni que los
> argumentos sean incorrectos, sino que a un relativista no le
resultarían
> convincentes (por lo que anteriormente he descrito), y por
tanto son
> ineficaces (como concluía en mi primera respuesta) para
evitar que un
> relativista use la teoría de la relatividad a su antojo.
Como decía, la teoría de la
relatividad no aceptaría una percepción u opinión subjetiva como referencia.
Saludos.
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