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Tengo
que empezar este mensaje felicitando a Fernando Juncal por la moderación con
que ha expresado su punto de vista en el anterior mensaje. No es habitual escuchar
un tono tan comedido cuando alguien critica unos argumentos como los que ha expuesto
Álex en su artículo...
Por mi parte, creo que hay un par de cuestiones que es importante matizar en
esta discusión.
"Una persona que mantiene relaciones durante un año con una pareja
infectada por el sida tiene un 5,75% de posibilidades de contraerlo si no se
usa nunca condón; y un 1,14% en el caso de que sí se emplee."
Estas estadísticas estaban en el artículo original de Álex;
supongamos que son correctas. Hay un dato que no se da (tal vez se
sobreentiende) pero creo que es interesante resaltarlo: en el caso de una
persona que practica correctamente la abstinencia o la fidelidad en el
matrimonio, el porcentaje desciende hasta el 0.0%. Estamos hablando de la posibilidad
de contraer o no el SIDA, creo que el tema es lo bastante serio como para no
jugársela a un 1% de posibilidades. Y hay un punto más a tener en cuenta: ¿en
qué ámbito se han obtenido estas estadísticas? Porque dudo mucho que las
estadísticas en África Subsahariana sean comparables
a las que se obtienen en Europa o Estados Unidos. Me parecen especialmente
relevantes los datos que da el Ministerio de Sanidad sobre el número de abortos
al año en España: se han obtenido después de años y años de campañas
publicitarias formentando el uso de preservativos.
Está claro que la situación en África no puede ser mejor.
Un comentario adicional: la abstinencia hasta el matrimonio no es, en origen,
un medio de prevención del SIDA. Seguro que el Concilio de Jerusalén (año 50 dC, aprox.) no tenía esto en mente cuando escribía a los
primeros paganos convertidos al cristianismo que se abstuviesen de la
fornicación. Aparte de las implicaciones teológicas (de importancia para los
creyentes), la abstinencia previa prepara la fidelidad en el matrimonio, y dota
al acto sexual de una dimensión de entrega real (algo así como regalar, en la
noche de bodas, una persona "nueva" en lugar de una
"usada": "Te regalo esto que le entregué a mi anterior novio/a.
Como no quiso quedárselo, ahora te lo doy a ti...") Soy consciente de que
la expresión no es muy afortunada: espero que la metáfora no enturbie la idea
de fondo. Lo que quiero decir es que, normalmente, quien apuesta por la
abstinencia tiene más intereses en la cabeza que la mera prevención del SIDA.
A la vez, está claro que los que defienden la abstinencia no te animan a que,
si mantienes relaciones sexuales fuera del matrimonio, lo hagas sin
preservativo. Por absurda que parezca, esta crítica se escucha a veces, sobre
todo dirigida contra la Iglesia en la forma "la Iglesia es responsable de
la difusión mundial del SIDA" o eslóganes semejantes. ¿Alguien puede
pensar que los que se contagian de SIDA son, a la vez, tan fieles a la moral
cristiana que no usan preservativo y tan disolutos que no les importa mantener
relaciones sexuales fuera del matrimonio?
Resumiendo: la opción por la abstinencia tiene más ventajas que la mera
prevención de las ETS, donde, además, funciona con total seguridad. Frente a
esto, los gobiernos occidentales insisten en centrar sus campañas de prevención
única y exclusivamente en el reparto de preservativos, "y a disfrutar,
muchachos". ¿No sería coherente, al menos, que mencionasen que existen
otras alternativas (con sus ventajas adicionales) en lugar de silenciarlas como
si fuesen algo vergonzoso, dañino o imposible de llevar a cabo? ¿O seguimos
pensando que el problema del SIDA se arregla repartiendo cajas de preservativos
y mirando hacia otra parte?
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