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> Como ya dije, no soy experto
conocedor de la Iglesia Católica pero según
> comentas en otro post, según el
pensamiento católico:
> "El acto sexual es muy bueno y digno, consiste en una expresión y
> consumación de una entrega
mutua total. ¿Cuál es el problema, entonces?
> La cuestión es que si esto se
saca del ámbito al que verdaderamente
> pertenece (esa entrega total
que supone el matrimonio), rebajamos la entidad
> de algo que por sí mismo es muy
elevado y merece mucho respeto."
> "[El sexo fuera del matrimonio] sería algo así como renunciar a ver
una buena
> película en condiciones,
destrozándola con una calidad de imagen pésima y
> un mal sonido, que apenas
permiten apreciar el verdadero contenido del film"
> Bien... para empezar me gustaría resaltar que la Iglesia establece una
> definición de sexo, matrimonio,
etc. acorde con sus ideales. Pero puede
> ocurrir, y de hecho ocurre, que
otras personas que no compartan sus ideales
> tengan otras definiciones igual
de correctas acerca de estos términos, como
> parece que así sucede.
Recordando tu analogía, "el verdadero contenido del
> film" no tiene por qué ser
el mismo para todo el mundo....
Si realmente las definiciones de
otras personas fuesen igual de correctas, entonces tendrías razón: no es malo
tener relaciones antes de casarse, ni al margen de la reproducción de la
especie. Pero, de igual manera, si no existen unas verdades más correctas que
otras, nada sería malo ni bueno. Hay gente que cree que no hay nada malo en el
homicidio… ¿no es esta definición del acto de asesinar menos correcta que
otras?
Pues bien, entonces lo que debemos
hacer es desplazar el objeto del debate a este asunto, es decir, discutir la
validez del relativismo. De su veracidad o falsedad se desprenderá la
conclusión aplicable a nuestro caso.
Te remito a estos dos artículos míos
sobre el tema:
http://www.jovenesquepiensan.com/Paginas/Sub_136/Articulos/la_paradoja_del_relativismo_AGY.htm
http://www.jovenesquepiensan.com/Paginas/Sub_136/Articulos/relatividadvsrelativismo_AGY.htm
> Por poner un ejemplo, para mi el sexo es un acto producto de la atracción
> física o moral entre dos
personas, y el matrimonio lo podría definir como el
> acto en el que dos personas (y
no sólo un hombre y una mujer) se unen
> legalmente para formar (o no)
una familia y desarrollar una vida juntos.
> Creo ke las definiciones anteriores, redactadas
de una manera improvisada,
> son igual de válidas que las que
pueda redactar o establecer otro tipo de
> organización, para la cual
estas dos palabras signifiquen otro tipo de cosas.
> De hecho, el matrimonio civil
es una cosa y el matrimonio católico es otra, y
> los dos son matrimonios igual
de correctos......
De nuevo, esto nos lleva a al tema
del relativismo, que es una cuestión básica sin cuya resolución no podremos
avanzar mucho en este debate. Pues para poder llevar a cabo un intercambio
comunicativo que lleve a algún lugar, los que dialogan deben delimitar
previamente un conjunto de definiciones común a ellos dos, en base al cual
puedan elaborar argumentos que ambos consideren razonables.
> Volviendo al tema, cada uno establece su propia definición de sexo de
forma
> que disfrute (o no) de él como
más le convenga, siempre que no perjudique
> física o moralmente a otra
persona, de acuerdo con su ideología.
Si una ideología A es tal que su
veracidad implica que otra ideología B es falsa, ¿cómo pueden ser ambas
verdaderas simultáneamente? Si A dice que matar es incorrecto, y B dice que no,
¿es posible que los dos tengan razón?
> Con respecto al tema de si la monogamia o poligamia son válidas, correctas
> o no, me gustaría volver a
citar tus palabras en otro post, realizando una
> analogía entre el sexo y la
comida:
> "Los romanos, en sus espectaculares banquetes, se provocaban el
vómito
> para poder seguir comiendo y
disfrutar así tanto como quisiesen del placer de
> la comida. Esa actitud, ¿no te
parece poco ética, en cuanto a que va contra la
> propia naturaleza del ser
humano? Pues lo mismo pienso de tener relaciones
> sexuales fuera del matrimonio.
Y no digamos ya si eliminamos la
> consecuencia totalmente natural
que es la procreación."
> Bien... una vez comentados los aspectos éticos me gustaría comentar los
> aspectos físicos: el sexo es
una actividad saludable (puede ser equivalente a
> otro deporte), que proporciona
placer (miles de terminaciones nerviosas que
> estimulan a los participantes)
y que practicado bien (no con personas cuya
> situación médica desconozcamos)
no provoca lesiones. ¿Cómo vamos a
> compararla con lo que hacían
los antiguos romanos, que acarrea un
> desgaste peligroso de los
conductos digestivos que no están preparados
> para alojar jugos gástricos
ácidos? Realizar estas acciones sabiendo que
> constituyen un daño directo
para el organismo no me parece sano para el
> cuerpo.
Lo comentaba al margen del desgaste
físico. En mi opinión, ese afán enfermizo por seguir comiendo (llegando a
provocarse el vómito para poder continuar) es deplorable incluso si
prescindimos de sus consecuencias para el organismo. Lo que no debemos ignorar
es que es un comportamiento contrario a su fin. Emplear algo natural para un fin
distinto de aquel para el que fue concebido supone ir en contra de su
naturaleza, es decir, ir en contra de lo que él mismo es. Y encaminar algo
contra su propio ser es destructivo, pues uno es lo que es en la medida en que
se comporta como tal.
Ahora podemos aplicar el
razonamiento a las relaciones conyugales. El placer consecuente no es malo (más
bien, bueno), pero eliminar artificiosamente los demás elementos naturales
(entre ellos el amor verdadero) que constituyen el acto sexual supone rebajar
algo tan digno como el ser humano a la categoría de un objeto de usar y tirar,
cuyo único fin sería proporcionarnos placer. Su significado real se desprende
del hecho de que el amor es por definición una entrega completa, que por tanto
comprende también una donación del propio cuerpo. Pero esa entrega no es
completa si se ponen condiciones. Uno no ama realmente a otro si establece
fronteras a su amor: te amaré mientras no ronques, te amaré mientras me digas
cosas bonitas, te amaré mientras no tengas arrugas, te amaré durante este mes…
De esta manera, la imposición de límites temporales (concretado en la ausencia
de un compromiso de por vida formalizado en un matrimonio) a la entrega que
constituiría el amor es el detonante de la licitud de tener relaciones en un contexto
prematrimonial.
Y en cuanto al uso del preservativo…
no me parece menos antinatural emplearlo con el único fin de obtener placer que
la actitud de provocarse el vómito para seguir comiendo (prescindiendo incluso,
insisto, de posibles daños físicos derivados de ello).
Saludos, y muchas gracias por tu
colaboración y opiniones!
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