|
> De todas formas, si tomamos una postura atea,
aunque aseguramos la finitud de
> la verdad, esta sería realmente inmensa.
La materia es finita (esto fue lo
que me llevó a la confusión), pero la verdad no tiene límites (ni
siquiera en el supuesto de que no existiera Dios). Pensemos, por ejemplo,
en el hecho de que existan constantes físicas en la naturaleza con
infinitos decimales (es el caso del número pi),
la infinita cantidad de pensamientos que pueden pasar por nuestra mente,
el inabarcable conjunto de combinaciones posibles de elementos, etc.
|