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Poseídos por los vicios (Antonio Rodríguez Vázquez)

 

Nos invaden, cada vez son más. Están en todos los lugares: en tu país, en tu ciudad... Los podemos encontrar en cualquier sitio: en el cíber, en el centro comercial, en la calle y hasta en nuestra propia casa. Viven en un mundo ajeno al nuestro, más real para ellos que cualquier realidad. Buscan gente a la que convertir a su hábito y fácilmente lo consiguen. Es su vida, es su historia, es su cutre felicidad. Necesitan esos vicios que dan sentido a su existencia, que les llenan, que ocupan su tiempo; y ellos los veneran, los adoran; y a ellos dan su vida, su tiempo y su dinero; y fieles hasta la muerte o el desengaño pierden su vida, pierden el tiempo.

 

            Vienen a buscarnos porque odian nuestra normalidad, nuestra forma de ser, nos miran con desagrado y con una falsa sonrisa se acercan y nos intentan engañar con medios como la publicidad. Y si lo consiguen se aprovechan de nosotros y nos meten en su mundo. Y ya cuando nos han dominado por completo nos arrebatan todo lo que teníamos: nuestro tiempo, nuestro dinero y sobre todo esa alegría incomprensible para ellos. Y cuando ya nada nos queda nos damos cuenta del error. Ya es tarde, ahora sólo nos queda el volver a empezar.

 

            Ahí fuera nos están esperando, buscan nuestros puntos débiles, los encuentran... Es preciso prevenir, ser templados, dominar nuestra propia vida, no dejar que ellos elijan por nosotros, y si nos damos cuenta que estamos cediendo pedir ayuda a alguien con más experiencia. Aquella es su vida y esta es la nuestra, un continuo pelear.

 

 

 

 

 

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